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El calor afecta un 14% más a la salud mental de las personas

Las temperaturas extremas propias de las olas de calor del verano pueden afectar negativamente a la salud mental de las personas. Varios estudios internacionales han demostrado que las altas temperaturas son negativas en el estado psicológico. Sin embargo, para que esto se produzca las temperaturas extremas deben prologarse durante 3 o 5 días. Esto se debe a que cuando se produce de forma puntual el organismo es capaz de adaptarse a los cambios.

Las investigaciones han conseguido vincular las olas de calor a un aumento de las personas atendidas de urgencia en centro sanitarios por problemas mentales. Esto se produce, principalmente, en personas con antecedentes psiquiátricos. El calor también puede provocar un aumento de tentativas de suicidio.

A pesar de que el estudio observó una relación entre el calor y la salud mental, no afecta a todas las personas por igual. Los individuos se adaptan de distinta manera ante las mismas circunstancias climatologías.

Ana Calorina Martínez, psicóloga y coordinadora del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Arturo Soria, ha explicado: “Las temperaturas extremas afectan un 14% más a personas con un diagnóstico previo de salud mental”. Los trastornos mentales más afectados por las olas de calor son la ansiedad y el estrés, y las enfermedades vinculadas al estado de ánimo como la depresión.

Otros efectos del calor

El elevado calor puede afectar también a nivel emocional incrementando los sentimientos negativos como irritabilidad, ansiedad, desánimo y estrés. También puede disminuir el interés por realizar actividades gratificantes y disminuye la calidad del sueño. En este sentido, Martínez ha resaltado: “Todo ello acaba afectando a nuestro rendimiento físico y cognitivo. Por lo que nuestra productividad disminuye con las altas temperaturas siendo menos eficaces y mostrando déficits para mantener la atención y concentración”.

Las medidas más recomendables para evitar las consecuencias emocionales son realizar actividades al aire libre a primera o última hora del día. Por otro lado, es importante evitar la exposición solar, mantenerse hidratado, evitar comidas abundantes y llevar ropa ligera.


Algunos de los signos y síntomas del golpe de calor son:


Temperatura corporal elevada. Una temperatura corporal central de 104 °F (40 °C) o superior, medida con un termómetro rectal, es el signo principal del golpe de calor.

Alteración del estado mental o del comportamiento. El golpe de calor puede provocar confusión, agitación, problemas de dicción, irritabilidad, delirio, convulsiones y coma.

Alteración en la sudoración. En el golpe de calor provocado por el clima caluroso, la piel se sentirá caliente y seca al tacto. Sin embargo, en el golpe de calor producido por el ejercicio extenuante, la piel puede sentirse seca o ligeramente húmeda.

Náuseas y vómitos. Puedes sentir el estómago revuelto o vomitar.

Piel enrojecida. La piel puede enrojecerse a medida que aumenta la temperatura corporal.

Respiración acelerada. La respiración puede volverse rápida y poco profunda.

Frecuencia cardíaca acelerada. El pulso puede aumentar considerablemente debido a que el estrés por calor impone una enorme carga en el corazón para ayudar a enfriar el cuerpo.

Dolor de cabeza. La cabeza puede latir.

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